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Aquelarre – Aquelarre (1972)

Aquelarre - Aquelarre (1972)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. Canto, Desde el Fondo de las Ruinas: 9
  2. Yo Seré el Animal, Vos Serás Mi Dueño: 8,5
  3. Aventura en el Árbol: 9
  4. Jugador, Campos Para Luchar: 7,5
  5. Cantemos Tu Nombre: 7
  6. Movimiento: 8,5

Aquelarre se transformó de a poco en una de las bandas más destacadas en la década del setenta en Argentina, su impronta original, sofisticada, de temas largos y elaborados más cercano al free jazz que al rock tradicional fascinaron al público roquero de la época

Lograron grabar y lanzar su primer álbum en 1972 con buena repercusión. Los ex Almendra Rodolfo García (batería) y Emilio Del Guercio (bajo) le aportaban una base rítmica muy solidas, complementadas con el protagonismo de la endiablada guitarra Héctor Starc y el teclado blusero de Hugo Gonzales Neira.

Sobre su primer trabajo Starc recordaría lo siguiente en una entrevista reciente: “El primer long play me parece el más interesante de todos porque es el que más demuestra lo que era el grupo. No hay ningún instrumento que no sea los que usara la banda original, el clavicordio, guitarra, bajo y batería, inclusive hay muy pocos playbacks. Es el disco que tiene el sonido más crudo de Aquelarre.”

La placa abre con “Canto, Desde el Fondo de las Ruinas” un tema característico del grupo con guitarras distorsionadas en primer plano, le siguen buenas ideas, exepcionalmente interpretadas como “Yo Seré el Animal, Vos Serás Mi Dueño” y “Aventura en el Árbol” que cerrarían la impecable primera parte. El lado dos caería un poco en su nivel “Jugador, Campos Para Luchar” y “Cantemos Tu Nombre” son dos bellas melodías en tono acústico y para cerrar la intensa “Movimiento” con infatables riffs de Starc.

Afortunadamente la ruptura de una enorme banda como Almendra pudo subsanarse con excelentes conjuntos de todos sus integrantes: Del Guercio y García con Aquelarre, Edelmiro Molinari en Color Humano y ni que hablar de el “Flaco” Spinetta con Pescado Rabioso, Invisible, etc.

F.V.

Aquelarre – Siesta (1975)

Puntaje del Disco: 9

  1. Pájaro de la Locura: 9
  2. Árboles Caídos Para Siempre: 8,5
  3. Canto Cetrino: 9,5
  4. Siesta Cambiada: 7,5
  5. Cacería en el Bosque: 9,5
  6. Savia de los Aromos: 9
  7. El Hombre Cercano: 8
  8. Mujer en Edad: 7,5

Aquelarre nació en 1971 como desprendimiento de uno de los grupos fundacionales del rock en Argentina: Almendra, ya que Emilio del Guercio (bajo y voz) y Rodolfo García (batería) formarían parte de la misma y repetirían la base rítmica de Almendra. Junto a ellos el guitarrista Hector Starc y el tecladista Hugo Gonzales Neira darían el primer paso con su trabajo homónimo editado en 1972. A pesar de la inevitable comparación con Almendra, tanto en lo musical como en la voz de Emilio con la de Luis Alberto Spinetta, el grupo supo con el correr de los años agregarle su propia impronta que les permitiría destacarse en sus cortos pero productivos años de esplendor.

Su cuarto disco Siesta editado en 1975 es una muestra de la buena música que se estaba haciendo por estas latitudes en la época. La madurez de Aquelarre se percibe desde el primer tema. Mucho más melódico que sus primeros trabajos y con sutilezas instrumentales que lo situaron siempre como lo mejor de su repertorio. Brillan sobre el resto el folk intimista de “Canto Cetrino” y la elaborada y compleja “Cacería en el Bosque” aunque en general el disco esta muy bien.

Aquelarre se disolvería en 1977 luego de realizar una extensa gira por España pero antes de su partida nos dejaría este último álbum que oficia de testamento de toda una productiva obra discográfica.

Lamentablemente la decadencia cultural en la Argentina es tan grande hoy en día que no solo se aparta del gran público a grupos de calidad como Aquelarre o tantos otros que supieron brillar en las mejores épocas del rock nacional, sino que como ejemplo de esta mediocridad un canal de aire todos los sábados le dedica horas y horas a degradaciones musicales como la cumbia y otros desprendimientos de la misma de bajísimo nivel cultural. Lo que lamentablemente no es un ejemplo aislado sino una cotidianidad en los medios masivos en nuestro país.

F.V.