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Rata Blanca – Guerrero del Arco Iris (1991)

Rata Blanca - Guerrero del Arco Iris (1991)

Puntaje del Disco: 3,5

  1. Hombre de hielo: 5,5
  2. Angeles de acero: 4
  3. Noche sin sueños: 7
  4. La boca del lobo: 3
  5. Quizás empieces otra vez: 3,5
  6. Guerrero del arco iris: 5
  7. Abrazando al Rock’n Roll: 5,5
  8. Los ojos del dragón: 2
  9. Nada es fácil sin tu amor: 3

Con el éxito consumado de Magos, espadas y rosas, Rata Blanca ya era una banda tan popular en 1991, que antes de salir a la venta su siguiente trabajo iba a ser disco de oro. Así llegaría Guerrero del Arco Iris, un álbum en el que demuestran lo denso que puede resultar el grupo.

Guerrero del Arco Iris es básicamente más de lo mismo, pero en un nivel aun más bajo. Rata Blanca apuesta al saturado Glam Metal siendo bastante genéricos e imitando a bandas como Iron Maiden (especialmente la voz de Barilari).

De esta forma nuevamente juegan con el aire épico de sus temas. Con un Walter Giardino francamente insoportable aportando solos de guitarra reiterativos, predecibles, exagerados y sin una pizca de sensibilidad. Se sabe que es virtuoso, pero sus solos son vacíos, no transmiten nada y uno se pregunta ¿Qué corno quiere demostrar? El día que este tipo haga solo el 1% de lo que hacía Jimmy Page como guitarrista tocando con prestancia, sin abusar de la velocidad, el piruetismo y la necesidad imperiosa de mostrarse va a merecer su aplauso.

De esta forma, Guerrero del Arco Iris es un álbum sumamente monótono como los nombres de sus canciones lo sugieren, con algunos cortes bajísimos como “Los ojos del dragón”, el desquicio súper acelerado y descerebrado de “La boca del lobo” y la pésima balada “Nada es fácil sin tu amor”. Tampoco se salva “Quizás empieces otra vez” de arranque prometedor por su riff a lo Metallica pero que después cae estrepitosamente en su horrible estribillo y en el reiterativo solo de Giardino.

El único tema tirando a decente es “Noche sin sueños”, una balada con aire místico en base a su órgano, en el que Giardino hace algo más que “lo de siempre”. Aún así no es suficiente para salvar a este flojísimo trabajo de una banda tan exitosa como sobrevalorada.

Persy/Luquitas Bonjo

Rata Blanca – Magos, Espadas y Rosas (1990)

Puntaje del Disco: 7

  1. La Leyenda del Hada y el Mago: 9
  2. Mujer Amante: 9
  3. El Beso de la Bruja: 5,5
  4. Haz tu Jugada: 5
  5. El Camino del Sol: 7
  6. Días Duros: 4
  7. Por Qué es Tan Difícil Amar: 6,5
  8. Preludio Obsesivo: 7
  9. Otoño Medieval: 7,5

Rata Blanca… ¿Qué decir de una de las bandas de metal más populares del rock argentino? Mucho fan suelto (con mente cerrada) los ubica como uno de los mejores grupos de la historia del país. Incluso están aquellos que adoran exageradamente a su guitarrista Walter Giardino sin reconocer que el tipo es una copia calcada de Malsmteen.

De todas formas, Rata Blanca lograría muchísimo éxito. Especialmente con su segundo disco, Magos, Espadas y Rosas, en donde aparecería por primera vez el excelente cantante Adrian Barilari.

Y el éxito de este disco está muy relacionado a sus dos famosos clásicos: “La Leyenda del Hada y el Mago” es un tema épico, con un solo de guitarra de Giardino zarpado; y  “Mujer Amante” una balada melódica, muy distinta al power metal de su predecesor.

Sin embargo, sacando a estos 2 hits que siguen sonando en las radios, el disco es un fiel reflejo de la banda: es poco consistente y muy constante en lo que hace. Hay varios defectos para apuntar empezando por su monotonía compositiva. Hay canciones como “El Beso de la Bruja” y “Haz tu Jugada” que son enmarañados y redituables, sin grandes melodías ni estribillos, donde lo único destacable es su velocidad. “Días Duros” es aún peor, un tema malo lisa y llanamente.

Otro punto a considerar de Magos, Espadas y Rosas es su temática bastante trillada, siempre vinculada con lo medieval: brujas, magos, hechizos, reyes y todo lo que se pueda encontrar en “Dungeons & Dragons”; que le da una mística épica aunque también es un tema bastante gastado.

Y el último factor adverso a tener en cuenta es el mismo Walter Giardino. No hay tema en el que no trate de demostrar que es un virtuoso, impresionando aunque también excediéndose y embarrando canciones. Hay muchos solos de guitarra totalmente innecesarios e incluso poco originales como en “El Camino del Sol”. Ni hablar del excesivo instrumental “Preludio Obsesivo”, que es un fiel reflejo de lo que significa este guitarrista (aquellos que les gusta el guitar héroe sabrán adorarlo, al resto les parecerá una reverenda porquería). Solo se calma un poco en la última de las instrumentales, “Otoño Medieval”, una canción acústica que rompe esquemas con todo lo que es el álbum y por eso es la más pasable.

Pese a los vaivenes de Rata, se venderían millones de copias de este álbum, posicionando al grupo no solo en el país sino también en el mundo.

Persy/Luquitas Bonjo